El autor Chuck Swindoll dice que, de joven, no podía entender cómo dos personas que amaban al Señor y creían en la Biblia podían llegar a conclusiones diferentes: “En mi razonamiento, estaba convencido de que todas las mentes piadosas tenían conclusiones idénticas… Pronto descubrí que no solo había diversas opiniones, sino que Dios tenía la audacia de bendecir a quienes discrepaban conmigo… Él no es tan intolerante como muchos de su pueblo, El está lleno de más gracia y perdón que todos nosotros”.